El verano por fin llega a su fin este 11 de septiembre, fecha agriducle, agria porque me recuerda la muerta de Salvador Allende, muerte amparada y financiada por los USA, los que ahora mismito no puede amparar y financiar la ayuda a sus compatriotas más pobres, aquello que no llegan a pagar la seguridad sosiá. Fecha dulce, ya os imaginais, por el severo escarmiento que recibieron en la puta cara los mismos de los que antes parlaba...
Pues así, sin comerlo ni beberlo me he replantado en Cadiz, más de un mes despues de mi última visita y habiendo vivido plenamente todo el tiempo transcurrido, desde ese inmortal fiestón en ca de silvy, donde acabé durmiendo con perraco más grande que yo, el particular regreso a la alcarria llamado Humada, la emigración al sur, a la Cordoba romana y califal...Donde por cierto en el mismo día coincidí con el último califa...si señores si ¡Julio Anguita! en persona, y con el despreciable Joan Gaspar irradiando vil metal desde su coche de lujo.
De las calles de la Judería, del arrabal de Saqunda me despedí con e pañuelo en la mano, dejando atrás muchos ammigos pero llevando conmigo todo lo aprendido y de lo que espero vivir algún día...
Pues volví a Cadiz y siguiendo empeñado en recorrer antiguos pavimentos, pisando antiquisismas losas y franqueando el umbral de mistéricos templos dedicados a Isis y a las deidades capitolinas, acabé mi verano en Baelo Claudia, puerta del estrecho frente a Tingis, actual tanger, como las dos jambas de la puerta del Mediterráneo. Desde allí podría suscribir lo que ya dijo Victor...el inmenso macizo del Rif, Abd-el Krim llamandome desde la otra orilla, Annual, Tanger, Chef Chaouen, todo tan cerca y a la vez tan lejos. Un baño de agua crsitalina nos separaba, con la arena a mis espaldas y el hogar de los pescados de plateado lomo... Y así fue como mi verano toco a su fin, con el astro rey reflejado ya mortecino sobre las aguas del estrecho, dos mil años de mi ciudad a mis espaldas y un pais entero tras ella y un continente entero antes mis ojos, un contiente por recorrer.
Me di la vuelta y clausuré este verano con un inmortal chapuzón y un recuerdo hacia todas las personas que de algun modo u otro han compartido mi camino durante este incesante periplo excavador.
Pronto estaré de nuevo en Salamanca y la novedad del curso pronto volverá a convertirse en rutina.
domingo, septiembre 11, 2005
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1 comentario:
No te despidas, no te despidas aún. El verano termina el 21 de Septiembre. Ya sabes, equinocio de Otoño.
Por cierto, ¿os habéis fijado en la foto de la barbacoa en mi casa en la que sale Toro mirando una costilla que parece que la está haciendo levitar?
En fin, las cosas que les enseñan en psicología. Mañana acabo exámenes, estoy hasta los cojones, y hasta que no empiece el curso, el verano no termina. Un placer.
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