martes, octubre 09, 2007

¡Es que es increíble, osea, es que es increíble!


Dos son pareja, tres son botellón

Salamanca, la eterna ciudad de los estudiantes, acogía a personas de toda índole. En la Plaza Mayor, los viejos y jubilados, puesto ya el sol, huían lentamente, gastando sus últimas energías recogidas en el proceso fotosintético realizado a partir de las 17:00 h en las terrazas de las cafeterías, en las que habrían maldecido mediante monosílabos, quién sabe si a todos los zorrones que llevaran minifalda, o a su propia parienta, quien le daría la razón en sus reflexiones sobre la pérdida de los valores cristianos y la lenta e inexorable rotura de España. Los grupos de jóvenes se arremolinaban en torno a los haces de luz: allí unas británicas hablando de su nuevo pantalón, allá unos franceses con su propia bandera anudada al cuello, acullá unos ídolos esperando a que vinieran las personas que al final no vendrían… en efecto, el Alex, yo, y la ETA, osea, Joan Antoni.

Sí, la ETA. La pose de intelectuales de izquierdas que manteníamos Alex y yo no era suficiente para Juanchi. No éramos suficientemente ETA. Por eso mismo caminábamos distraídos por la calle Zamora, meditando, pensando, ¡implicándonos! en resolver los problemas de la ciudadanía, como los de esos infantes que se manchaban el jersey de la comunión con un helado de chocolate, comprando ¡a quién sabe qué extranjero!, mientras reían alborozados, y con ellos toda su familia. En estas digresiones nos encontrábamos mientras Juanchi nos echaba en cara que fuéramos tan poco de ETA, que fuéramos simplemente intelectuales de izquierdas, y que no le esperáramos ¡menos de un minuto! (dicho así con aspavientos y terminado con un “¡es que es increíble, osea, es que es increíble!”). Las trampas en las que caíamos nosotros, los falsos progresistas, eran numerosas: la socialdemocracia acechaba en cada esquina.

¡Es que es increíble, osea, es que es increíble!


Ocho litros, ¿no serían demasiados? Pensaba falazmente yo. Al parecer estaba equivocado, tal como aseveraban Juanchi, Alex, y los chinos que regentaran aquel 24 horas. ¿No eran chinos? ¿Acaso eran vascos? ¿Acaso eran ETA? Entonces eran chinos. Llegamos media hora después a la plaza de la Estatua (la “mítica plaza de la estatua”), cuando ya las falanges de los dedos de la mano habían desaparecido y nuestras manos habían estado a punto de convertirse en tejido necroso debido a la falta de riego sanguíneo. Aunque toda noticia sobre desaparición de falanges, en principio, debería ser una buena noticia para ETA. Mis sentidos volvían a engañarme, pues había sobrado bebida, incluso con las incorporaciones de Peña y el Guada. Yo estaba equivocado, menos mal que mis compañeros me volvían a abrir los ojos, como el maestro que, a su pequeño alumno, le explica que no, que no es malo que él le desnude en clase y le meta la verga por el ano, llenándole el recto de la semilla de la vida.

Sin embargo, una sombra oscurecía en parte la luz que iluminaba a aquellos ídolos. En efecto, Juanchi reprochaba a Alex no haberse disculpado en voz un poco más alta cuando dijo que la presa de Aldeadávila era la presa de Aldeadávila. Pero ya se sabe que cuando ETA hace algo mal, luego dice que se equivocó en voz alta. “¡Hala, nos hemos cargado la T4 y la tregua! ¿Cómo ha podido ocurrir?” – dijo consternada la ETA – “¡si solo eran 180 kg de amonal en el sótano del aparcamiento!” También nos enteramos de que un grupo de gichos, según la teoría de Juanchi, es una buena pantalla si llevan a una mocetona, porque ella, fémina y por tanto débil, no puede correr (lo cuál, a pesar de mi filiación socialdemócrata, no puedo refutar, si se trata de una auténtica hembra gicha calzada con tacones o con zapatillas de plataforma que superen cada una el propio peso de la hembra). Los gichos se fueron, y luego volvieron los dos “juanchis” del grupo a recoger la basura. Es decir, a ver si quedaba algo de alcohol, para luego largarse mientras destrozaban una botella en el suelo. Pero sabiendo lo que hace ETA, lo raro es que uno se extrañe de esto.

Todo el que vote a Juanchi en las elecciones estará votando a ETA

Luego fuimos al Luuuux. ETA, osea Juanchi, pedía apoyo logístico para iniciar el rito del apareamiento con una rubia enfundada en vestido blanco. Pero un mal cálculo estratégico le hizo errar el tiro, con lo cual terminó entrando a la gorda del grupo. Y la gorda…




se le endiosó

¡Es que es increíble, osea, es que es increíble!


Es lo que pasa cuando dejas que esas putas guarras se emancipen y cobren el mismo sueldo que un hombre, y encima que se desentrenen en la cocina. Juanchi dejó patente su indignación al haber sido rechazado por la gorda. La gorda endiosada. Pero Juanchi no se rindió, así que decidió hacer de la defensa un buen ataque, consiguiendo lo imposible: echar del local a la gorda y a sus amigas. Todo estaba pringado de ETA, todas las copas de vino eran ETA, hilillos de plastilina de ETA contra el endiosamiento de las gordas, Unas, Grandes, e Indivisibles gordas.

Bien, no todo serían gordas endiosadas durante la noche. Juanchi prosiguió en su empeño con otra hembra, mientras Peña distraía a su amiga – “qué sosa y qué fea, es que es increíble” – fueron las palabras más o menos literales de Peña. Luego ocurrió algo que no ví porque me fui al Leonardos a comer una hamburguesa normal, que resultó que sabía a pollo. ¿Una hamburguesa que sabía a pollo? ¿Acaso estaba en Matrix? No, es que la hamburguesa normal no tenía hamburguesa, sino cachos de pechuga de pollo. Ahí comprendí que la alternativa que ofrecía ETA era mucho mejor, pues el capitalismo era esto: un vulgar trozo de pollo en donde debía haber una hamburguesa grasienta. Regresé al Luuuux donde Alex me presentó a “La Jana”, una gicha de bachillerato que era peluquera. Yo le hablé de mi diente roto, ella me habló de su diente roto. En ese momento de erotismo duro comprendí que “La Jana” se tiraría a cualquiera que le mirara el culo, y que probablemente lo habría hecho con todos los de su clase, los de dos cursos más adelantados, y la mitad de los profesores no homosexuales ni informáticos del instituto. Pero, ¿por qué estaba allí “La Jana”? La respuesta estaba a un par de pasos, justo donde Juanchi borrokeaba a su amiga – “es que es la más fea del local, es que es increíble” – fueron las palabras más o menos literales de Alex. Aquí hubo un segundo error estratégico de ETA. Porque él estaba claro que pretendía a la amiga de “La Jana”, “la más fea entre las feas del Luuuux”, “la perla de la fealdad del Luuuux”, y ella dijo que se iba al baño, y se fue con “La Jana”, y añadió que “ahora venían”, pero Juanchi dijo que nos íbamos de allí, nos fuimos todos, y ya en la esquina de la calle, después de una airada discusión acerca de hacia dónde nos dirigiríamos, salieron “La Jana” y su amiga, y Juanchi se acercó a ellas para preguntarles que adónde iban, y ellas se iban ya a casa. A veces confieso que no entiendo lo que hace ETA, pero si lo decía ETA, por algo sería. Luego se fue al Camelot con el Peña, y Alex y el Guada y yo tomamos la dirección opuesta para encaminarnos hacia Varillas.

¡Es que es increíble, osea, es que es increíble!

Esta vez no hubo llamadita a la ex para recordarle lo pequeñas que tiene sus tetas, que ya puestos habría que hacerlo de forma original: “es que tus tetas son más insignificantes que las de Bebe, anda, come un poco de pan para engordar, que tienes tetas de cabra, que tus costillas se marcan más que tus tetas… ¡zorra!”; Visto de esta manera, es normal que luego te encuentres con gordas endiosadas: al menos tienen tetas. Yo a la puerta del Kindin me encontré con Txutxi el abetxalote, que si bien siempre fue un poco ETA, ni comparación con lo que es Juanchi. Quiero decir, si en una hipotética escala de ETA el Txutxi es la madre del rey, esa que llevaba el cuello así como para tocar el violín, pues el Juanchi sería Letizia, o directamente el Príncipe, etamente hablando. El Príncipe de la ETA.

Txutxi me contó que se había medio pegado con un gitano que le había tirado al suelo, y luego estaba por allí el Luis, que conocía al Guada de clase, o era el Guada el que conocía al Luis, aunque me inclino a pensar que más bien se conocerían ambos recíprocamente, como dos espiras de alambre que alternativamente producen campos magnéticos al circular la corriente a su través. Gráficamente sería algo así. Luego vimos a Toro, quien admiró la fotaleza de mis antebrazos, y también llegó Jose A. Andrés, el doctor-periodista de la Voz de Salamanca. En fin, demasiadas cosas que solo puedo resumir en una: La mayoría de salmantinas o estudiantes de la universidad de Salamanca son bordes. Pero no son bordes en plan “mira, aquí una mesa, aquí el borde de la mesa”, o ni siquiera como “mira, aquí una acera, aquí el bordillo de la acera”. Solo por exaltar la hermosura de una manceba, una muchacha guapetona, ya te atraviesan con la mirada. Decir que son sosas sería reconocer que el tofu es salado, decir que son bordes implicaría reconocer que los hermanos Gallagher son los músicos (“músicos” quería decir) más simpáticos del Reino Unido, estaría a la misma altura que otorgar el Nobel de la Paz a Ariel Sharon y Al Zarqaui juntos, ya ni siquiera a la ETA. Adónde vamos a llegar.

Aún quedarían unas pinceladas, sin embargo, de exaltación de la amistad hacia el final de la noche: Juanchi llegó al Yunke, y mientras pedía, los demás nos fuimos de allí. Esperámosle fuera mientras Alex enumeraba las virtudes de los bocadillos de dicho restaur… quería decir, “restaur”…, del Yunke: Doble de pan que antes, al que añaden harina por encima, de tal manera que al entrar en contacto con la saliva se forma un bolo alimenticio que no cae ni con los movimientos peristálticos de Godzilla. Sí, es increíble, pero no vamos a extrañarnos que a estas alturas en los bares te vayan a salar las comidas para pedir más bebida. ¿No querías capitalismo? Pues toma dos saleros. Haber elegido ETA. Y bueno, luego me comí la mitad del bocata de Juanchi, porque si pides hamburguesa y te ponen pollo, lo mínimo que puedes hacer luego es pedir lomo y esperar que sea lomo, tal que si atraviesas la presa de Aldeadávila no vas a creer que es el Pantano de Santa Teresa. Claro, o la charca de Sepulcrohilario, no te jode. Y ya al final la noche nos salió perfecta, porque entramos los cuatro en un taxi, y lo pagó todo el Alex o el Peña, porque yo me bajé un poco antes junto con ETA. Es que era increíble, menos mal que al día siguiente no había que hacer




El TOUR.
¡Es que es increíble, osea, es que es increíble!


Este texto ha sido escrito en memoria de Los chicos del Foro, sin duda los únicos que lograrán comprender esta sarta de despropósitos, y no me echarán en cara la cutrería inherente a mis primeras obras de Photoshop.

Muchas gracias.

miércoles, julio 04, 2007

Plastilina

Según la mayoría de "comentaristas" políticos que por la red pululan, y que no son de los que se dedican a "querer de saber la verdad del 11-M", ayer Zapatero ganó claramente a Rajoy. Parece que el presidente estaba cabreado y le dió un par de puñaladas y somanta hachazos al líder de la oposición.

En ese país, dicen, en España, el presidente convenció a más gente al salirse de su habitual sutileza y buena educación para recordarle a Rajoy que es un cacho plastilina con forma de mierda. Pues eso, que España es diferente. Sigo preguntándome cuándo entraremos en Europa.

lunes, junio 25, 2007

Utopia y Ulises

Como celebrando el fin del mundo, la gente se reunió en un sitio con un nombre tan amable como La Perrera. Y la fiesta no defraudó, en parte gracias a las fiestas a las que nos tiene acostumbrados Lanzarote, vid. concierto de Macaco (frustrado porque el Ayuntamiento no quería cubrir el escenario para que se viese la fachada del Ayuntamiento, y eso que ya no tenían pancartas sectarias populares).
Pero eso no es todo, en La Perrera, esquivando chuchos entre las mesas viejas y las paredes que rezumaban kalimotxo, se vino a juntar la cream de la cream del piesnegrismo salmantino, más otros indeseables para cualquier madre, pero que llevábamos zapatillas. Y así juntos, en sagrada comunión con vino de mesa y cola de mercadillo, celebramos la despedidad de la taberna Utopía, mientas el Pingüino adaptaba el Adiós Reina Mía de Eskorbuto a un emocionante ¡Adiós Utopía, no me olvidaréee de tí!



Bonitos conciertos, el de Tumores Verdes Fritos y el de Pingüino y David. Mientras en el primero un punky con cresta cantaba rumba y homenajeaba al Fary, en el segundo el Pingüino bramaba acompañado de varios punkys imitando a las Vulpex... Entre acto y acto ese ser llamado Michu, un tío que se bebe Vega Sicilia con la novia despreciando una oferta de 600 lauros, se sacaba la chorra y aporreaba a otro ser llamado Mou en la tarima del escenario.
Y con todos esto y varios centímentros de inundación de vino en el bar, serios daños estomacales y un futuro sábado poco prometedor, la noche acabó (literalmente) mientras un heavy le rompía la cabeza a un sharpero con una botella, y la sangre que brotó de esa testa rapada se fundió con los primeros rayos del Sol, y ambos dieron la bienvenida a una nueva era sin utopías en la ciudad. Irreconocible para el Ulises que todos llevamos dentro, y que algunos pasean por las estaciones alemas, suecas, y griegas (si es que existen).



Tumores Verdes Fritos, con punky rumbero de espaldas y Mou al tamboril

Entrañable, ¿verdad? Si parecen dos amigos jugando en el patio de la guardería.

domingo, junio 24, 2007

Aviso para navegantes

Coger un tren en Alemania es una experiencia realmente enriquecedora. Conocerás gente y lugares nuevos, aprenderás el idioma, y vivirás aventuras emocionantes que endurecerán tu espíritu, como dormir en el puto suelo de alguna estación, o mismamente comer en algún puto Burger de la estación mientras ahuyentas a los mendigos con las manos, como si fueran moscas, en plan “si yo te daría algo, majo, pero es que solo me quedan estos 4 lauros para mi Sparmenu con Big Mac y unas patatitas de la libertad”. Que encima del favor que les haces, mirando por su salud, pero ellos siguen ahí, empeñados en envenenarse con una cosa llena de colesterol y ácidos grasos saturados.

Claro, las aventuras están muy bien, como quien se va a Sudáfrica, pero hay que ir con un mínimo. De forma totalmente desinteresada, les ofrecemos algunos consejos para sobrevivir en Alemania, si tienen la ocurrencia de venir aquí:

- Ante todo, mira los precios de los aviones antes de salir de viaje. Así comprobarás, al adquirir tu billete de tren, que te habrías ahorrado unos 30 lauros solo en el viaje de ida, y experimentarás un sano deseo de matar a mucha gente, y con mucha sangre.
- Coge el billete de vuelta para el mismo día que el de ida si realizas una distancia superior a 200 km.
- Para el viaje de vuelta: si tu destino es una ciudad de la región, que no sea capital o una ciudad medianamente grande (es decir, que no hay trenes que tengan como destino ese lugar, sino que todos “pasan” simplemente por allí para dirigirse a otro sitio, salvo los regionales), asegúrate de coger un tren por la tarde. Con un poco de suerte llegará con retraso y perderás todos los enlaces.
- Aquí tenemos dos opciones. Para los más aburguesados es recomendable se dirijan a la estación de una gran ciudad en el mismo tren que salió con retraso. Allí, la muy alemana Deutsche Bahn te invitará a una noche en un hotel al lado de la estación, al que para entrar tendrás que ir esquivando más mendigos y algunos yonkis. Si por el contrario lo que se busca es algo más del tipo “proletario”, párate en algún pueblo de mierda cuya estación de tren cierre a la 1:00 de la noche.
- A la mañana siguiente, tendrás que regresar inevitablemente a tu destino, ya que por mucho retraso que haya, no tardarás más de seis horas en recorrer una distancia de 100 km. Pero tomémoslo con calma, al fin y al cabo estamos en un país nuevo y precioso. Cojamos un tren regional, y disfrutemos de las estaciones de absolutamente todos los pueblos con menos de 100 habitantes que transcurren a lo largo de la vía del tren. Pocas experiencias tan multiculturales como esta te permitirán descubrir la mentalidad cerrada de los pueblos más miserables de, por ejemplo, Mittelfranken.

"Desde que nos subimos a ese tren de la Deutsche Bahn, nuestra vida es mucho más emocionante"

OFERTA DE VIAJE: FREIBURG - ANSBACH

Trayecto de la excursión: Freiburg – Mannheim – Frankfurt am Main (se pernoctará en esta ciudad, a elegir entre el Intercity Hotel o la estación de tren, también es posible dormir en el aeropuerto pagando un plus para el viaje en Metro) – Würzburg – Ansbach.

¡Llene 10 horas de su vida viajando en un tren de la Deutsche Bahn! ¿Qué cojones iba a hacer con su vida si no? ¿Vagar en calzoncillos por su casa esperando a ver un puto partido de fútbol? Por solo 100 laurillos de nada. Me los quitan de la mano. A hostias además.

sábado, junio 09, 2007

Gute Reise, Herr Vara (revisited)

Mañana 10 de Junio, el ciudadano Alberto Vara, compañero de La Voz de Salamanca, se nos va de paseo. No a cualquier parte. Se va a dar la vuelta al mundo. No es que se vaya de corresponsal. Es que le ha dado por ahí. Como dice en la delirante entrevista que le hizo Daniel Molina para La Voz de Salamanca, él tiene mucho tiempo libre, lo cuál es normal en alguien que ha terminado hace un año sociología.

La historia de Alberto es compleja. Milita de joven en las Juventudes Comunistas de Salamanca, simpatizando con el estalinismo más recalcitrante en sus inicios, como muchos de sus miembros (la diferencia es que Alberto tendría 15 años cuando aquello, mientras otros que van por su octavo año de carrera siguen con lo mismo) hasta que se va de Erasmus a un puto pueblo del norte de Inglaterra. Allí, entre polvo y polvo que le echa a las guiris, descubre la grandeza del liberalismo: Intercambio de fluidos entre nacionalidades y razas diferentes, cada uno es dueño de sus órganos, así que si gusta puede ponerlos a la venta por el precio que quiera, y etcétera. Recién llegado de nuevo a Salamanca, me habla de dejarles sin presupuesto a las Juventudes Comunistas excluyéndolas del CEAc… claro que al final los excluidos fuimos nosotros (ilusos de nosotros, que nos creímos aquello del “CEA es un movimiento asambleario, sin jerarquías ni líderes, horizontal…”; se les olvidó poner que todos éramos iguales, pero algunos más iguales que otros, en concreto los miembros de Juventudes Comunistas).

En fin, que el ciudadano Alberto Vara, además de alcanzar el liberalismo, llegó a algo mucho más grande: Pensar por sí mismo apartado de los dogmas del partido único. Luego montamos entre los “rebotados” un “blog” (según CEAc) que tiene unas 2000 visitas diarias (no, esto no, me refiero a esto). Claro, eso jode, pero qué le vamos a hacer, es la diferencia entre hacer pensar y adoctrinar.

Pero como estamos hablando del viaje del ciudadano Alberto Vara, dejaré a partir de aquí de meterme con los comunistas de Salamanca (bastante tienen ya con lo suyo). Sigamos.

El ciudadano Alberto Vara será liberal, pero no está forrado (aunque sí tiene mucho tiempo libre), por eso se va simplemente con un billete de ida: Madrid-München (Alemania), München-Cape Town (Sudáfrica). Tras estas 20 horas de vuelo, aproximadamente, el viaje será una incógnita, sobretodo teniendo en cuenta lo inestable de los estados africanos.

Como tengo una jeta así de grande, he puesto aquí la misma entrada que en Las divagaciones de Basilio en el Bolsillo, así que sirva este último párrafo sacado de un viejo libro de química de la antigua Alemania Oriental para deleitar a los cientos de exquisitos lectores que por aquí se pasean:

Chemie: Wissenschaft von den Stoffen, ihrem Aufbau, ihren Eigenschaften und den Reaktionen, die zu anderen Stoffen führen.
Die Chemie wird in Teilgebiete untergliedert, die sich in ihrem Aufgabenbereich und ihren Arbeitsmethoden untescheiden, zwischen denen es aber Übergänge und Grenzgebiete gibt.

En cuanto al ciudadano Alberto Vara, todos podréis seguir sus andanzas en Alberto de Paseo, y así, de alguna manera, podremos ir caminando tras él. Buen viaje.


lunes, junio 04, 2007

Berlín




La industria al sur, repartida entre Stuttgart y München, éste último contando con estudios de cine. Las finanzas en Frankfurt. El puerto en Hamburgo. Y Bonn… tuvo su importancia antes de la caída del muro. Pero ahora es Berlín.

Si hay alguna ciudad en Centroeuropa que no se parezca en nada a las demás ciudades de Centroeuropa, esa es Berlín. Ninguna ciudad ha conseguido reconstruirse a sí misma como esta Metrópolis (y ni siquiera podía imaginar Fritz Lang que sus decorados acabarían pareciéndose tanto a partir del año 2000) del centro del estado federado de Brandemburgo.

Impresiona caminar por Potsdamer Platz y ver cómo ha recuperado la vida que tenía en los años 20 antes de la guerra. Luego el muro pasó por el medio, y se convirtió en tierra de nadie (así podría recordarlo aquél viejete que iba a la biblioteca de Berlín, allí donde cada persona tenía un ángel a su lado). Enormes edificios de cristal, la Deutsche Bahn, Sony Center, Daimler Chrysler intentan conformar el centro financiero de la ciudad. ¿Capitalismo salvaje o libertad tras un régimen totalitario?


En Alexanderplatz también se alzan orgullosos enormes rascacielos, en un intento inútil por alcanzar la torre de la televisión. Construida por los soviéticos, ha pasado a convertirse en el símbolo de la ciudad (conservar la historia… aunque la extinta RDA apunto estuvo de arrasar con el altar de Pérgamo o la Puerta de Ihstar, no por barbarismo, sino por desidia, o más bien falta de dinero).

Ahora Bajo los Tilos surgen los locales más pijos y caros de toda la antigua Alemania del Este. La isla de los museos, sin embargo, fue salvada, finalmente. Mientras, en el antiguo barrio judío, muchos aprovechan a montar sus locales en los antiguos y ruinosos edificios de la parte oriental. El barrio bohemio cristaliza alrededor de la antigua sinagoga (o nueva, o reconstruida, qué más da, también es historia). Ambiente, fiesta… Parece como si todos los bares de Brandemburgo estuvieran concentrados en una sola calle (más que nada porque ésto no se ve en la mayoría de lugares de Alemania).

A pesar de las espaciosas avenidas, en Berlín se siente la vida como en ningún otro lugar de Alemania (aunque convendría pensar si la mayoría de la gente a la que encuentras por la calle son realmente alemanes). Y se siente, además, que crece. Pero crece no como Madrid, extendiéndose en su superficie. Crece por dentro, aspirando a convertirse en la capital de Europa.

Quizás por todo ello Marx y Engels miran hacia la torre de la televisión con expresión serena, sin preocuparse demasiado por la falta del muro. Ya sabemos que cuando el niño era niño, caminaba con los brazos extendidos.



lunes, mayo 28, 2007

En el lago


La tarde del domingo en el lago del Altmühl transcurrió a pinceladas, a brochazos que recordaban a bailarinas de Degas, entre rachas de sol y ráfagas tormentosas. Ya había leído en El Rodaballo cómo los alemanes varones de la capital se iban a los lagos de Brandenburgo a pasar el día de la Asunción, y entre ellos cuatro chicas que querían ser hombres. Pero también dos semanas tras la fiesta católica, también con mayor presencia femenina, también en Franconia, la mayoría de los habitantes de la región aprovecha el puente de Pentecostés para acercarse a la orilla del agua, ya que playa, lo que se dice playa, no existe en Centroeuropa. El tiempo es extremadamente caluroso desde hace más o menos dos meses, algo inaudito en esta región. Casi sesenta días consecutivos lleva calentando el sol esta tierra generalmente nubosa. La tarde del domingo también. Sin embargo, mirando las colinas que se alzan tras el lago, se descubre una oscuridad mucho más densa que cualquier borrasca de aire frío. Una tormenta que, con todo su aparato eléctrico, sabe tanto a verano. Avanza hacia el lago, y en dos minutos toda la gente se ha refugiado en todas las casetas cercanas a la orilla. Un aguacero que viene y se va, y deja paso de nuevo al sol que seguirá tiñendo de rojo la piel de los germanos. Las nubes, sin embargo, siguen presentes. Al volver a Ansbach, nos encontramos de frente con la tormenta.

Sol y nubes, alternados, dialécticamente enfrentados hasta el extremo. En la batalla atmosférica librada el domingo, como en las elecciones, alguien tiene que ganar, y los demás perder.

Al día siguiente, es decir, hoy, el cielo ha estado encapotado permanentemente, lloviendo casi todo el día, y ha vuelto un frío que creíamos desterrado hace dos meses. Tocan cuatro años más de borrasca, pero no a orillas del Altmühlsee.

jueves, mayo 24, 2007

Paradojas

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Soluciones para los problemas del mundo. Aunque todo sea porque haya más agujeros bajo tierra.

-Bueno, así habrá menos problemas. En el mundo.

sábado, mayo 19, 2007

València

Ahora cuando el PP vuelva a arrasar en el ayuntamiento de Valencia y en la Comunidad Valenciana... ¿Será porque los valencianos quieren la Fórmula 1? ¿Será porque no se han sentido chantajeados tras las palabras de "Bernie"? ¿Prefieren la Fórmula 1 a su libertad? ¿O es que Camps y Barberá lo gestionan todo perfectamente?




O a lo mejor es que así van al paraíso.

viernes, mayo 18, 2007

Frühlingfest

Los bávaros son así, la única medida que te encuentras en las fiestas es el litro. Una jarra bien grande de un litro, no como esa mierda de catxis de tres cuartos con agua sucia. De repente suena el “Twist and shout” de los Beatles y yo canto “La Bamba”. Me acerco la jarra de cerveza fría al pezón y Osama se parte el culo. Nos vamos a mear. Uno me dice “español” y yo le digo “nazi”. Ponen “La Bamba” y solo canto “Twist and shout” que es la única parte de la canción que me sé. Se suben todos encima de la mesa a bailar. Les enseño mis calzoncillos. Tiffy enseña a medio Ansbach sus bragas. Osama brinda y rompe la jarra de cerveza. Llegan unos y les digo que soy austríaco. Ponen otra vez la canción de Viva Colonia, y cada uno lanza vivas a lo que le sale de por ahí. Volvemos a ir a mear.

[Interludio lúdico del que recuerdo dar saltos junto con otros faunos alrededor de uno de esos árboles de metal con los colores de la bandera bávara tan típicos que hay por estos lares]

Me bebo los restos de cerveza que quedan en las jarras. Salimos de la carpa. Mela se pone a llorar. Me voy a mear, cuando vuelvo se han ido todos. Paso por casa de Osama, donde están los demás reunidos. Voy a mear. Poto. Me siento con una cerveza. Bebo un trago y vuelvo a ir a potar. Orino. Se me cae una vela salida de no sé dónde a la taza del wáter. Salgo del baño completamente ciego. Les digo adiós a todos y me voy a casa.

Despierto a las 2 de la tarde entre estertores y con un terrible vacío en el estómago. Tengo la cabeza como un bombo.

Bienvenidos al festival de la primavera de Ansbach. Quizás esta tarde nos dejemos caer por allí de nuevo.

jueves, mayo 10, 2007

...

...y yo soy el que siempre permanece detrás. Nadie puede verme.

domingo, mayo 06, 2007

El hombre gris

“La OTAN [en la que debería entrar Israel] es una especie de zombi. España corre riesgos serios de balcanización"

"No había armas de destrucción masiva. Tengo el problema de no haber sido tan listo de saberlo antes. Nadie lo sabía, ¿sabes?"

"Muchos claman al Papa para que pida disculpas. Yo nunca he oído a ningún musulmán pedirme a mí disculpas por haber conquistado España. ¡Nunca!"

"Nuestro enemigo es tan feroz que se trata de él o nosotros, de nuestra victoria o de nuestra derrota"

“¿Qué tiene que ver el Parlamento con la calle?"

“A mí no me gusta que me digan no puede ir usted a más de tanta velocidad, no puede usted comer hamburguesas de tanto, debe usted evitar esto y además a usted le prohíbo beber vino (…) Es como esos letreros por las autopistas que dicen 'No podemos conducir por ti'. Yo siempre pienso, ¿y quién te ha dicho a ti que quiero que conduzcas por mí? (…) Las copas de vino que yo tengo o no tengo que beber déjame que las beba tranquilamente; mientras no ponga en riesgo a nadie ni hago daño a los demás”
.

Jose María Aznar, ex-presidente del gobierno Español.



Es realmente risible esta especie de “liberalismo” cristiano del que han hecho bandera las gentes del PP. Son de las pocas personas en este mundo que defienden el unilateralismo de las operaciones humanitarias norteamericanas. Y luego dicen que Europa, o la OTAN, tendría que hacer lo mismo. A meterles un par de bombazos a esos moros salvajes. Especialmente significativa es la frase de “o ellos o nosotros”, como si fuera un punki borracho sosteniendo una cadena y diciéndole a un cabeza rapada “o tú o yo, o tú o yo…”. Sorprendente es que este “liberalismo”, que se basa en la concepción del ser humano como un ser libre (liberalismo, libre, libertad ¿lo pillan?), e individual, llegue a tan bajas cotas de simplificación, dividiendo al mundo en el bloque de los buenos, y en el de los malos. Los buenos por supuesto son cristianos, sin que deje translucir ningún resquicio del ateísmo que posibilitó que el hombre empezara a confiar en sí mismo, y no en destinos superiores.

La última que ha dejado caer mientras le concedían la medalla de la asociación del vino no tiene desperdicio. No porque haga una apología directa de la irresponsabilidad de beber alcohol al volante (esto ya se puede interpretar, si se quiere), sino primero por llevar hasta el ridículo su particular liberalismo, y luego por mofarse de ese tipo de cosas que su propio gobierno mantenía. ¿No había campañas de la DGT en el gobierno de Aznar? ¿Eran mejores los lemas de la DGT cuando gobernaba el PP? Además de falsear, como siempre ha hecho, por otro lado, la realidad. Lo del Burger King fue porque esta empresa violó un acuerdo al que había llegado con el gobierno. En cuanto al asunto de la velocidad, pocos países no ponen un máximo en sus carreteras, como Alemania, y solo en algunas autopistas (un país que sospechosamente mantiene el “estado del bienestar” ese tan intervencionista).

Se me antoja que Aznar es uno de esos personajes mediocres, prescindibles, que no han llegado a tener un gran carisma, ni brillantez en ningún campo. Es por eso que no soporta que su tiempo haya pasado. Su capacidad intelectual no es muy grande, por lo que apela siempre al bajo vientre, a las más bajas pasiones, en mensajes directos que no pasan por la razón (“nosotros y ellos”), y siempre le resulta rentable polemizar sobre cualquier chorrada. Ahora la moda es ser liberal, y vuelve a la carga (“liberalismo extremo vs. Comunismo chekista”), blanco y negro siempre. El gris no existe. Para él. No sabe que él es el hombre gris.

viernes, mayo 04, 2007

Ulises, Año 0

Voy. Y vuelvo, y me voy. Y vuelvo. Hay días en los que uno se levanta y mira al cielo gris y piensa “joder, qué mierda, estoy aquí solo, tengo que estudiar todo este taco de Biotecnología en alemán, y ni siquiera me la chupan, qué mal”. Me refiero a esos días en los que no te apetece hacer nada. Otros días uno se levanta y mira al cielo azul y piensa “joder, qué bonito día, tengo que hacer tantas cosas maravillosas como montar una pecera para cultivar algas, o estudiarme esto tan interesante de la biotecnología en alemán, y a lo mejor, qué coño, a lo mejor alguien me la termina chupando al final del día”. Normalmente da igual el color del cielo porque nadie te la acaba chupando. Y luego están esos días que agobiado por la cantidad de cosas que se apilan para ir haciendo, se te ocurre que podrías hacer incluso más. Es como la incitación esa de la que habla Ortega. Rozas con la espuela al caballo, y éste recorre al galope los senderos que atraviesan los campos recién segados. Es eso de que cuando no tienes nada que hacer, no haces nada, pero en cuanto te pones a realizar una actividad, tu cerebro se pone en marcha y ya no hay quien lo pare. Eso es más o menos lo que me pasa. Que de repente empiezo a hacer el proyecto, con lo que mi tiempo libre comienza a reducirse, y se me antoja publicar las paridas que se me ocurren. Porque al cabo del día se me apilan desordenados los pensamientos en la cabeza, y allí acaban sedimentando. Por eso decido ahora vomitarlos aquí, en esta puta mierda de blog que ha servido en los últimos tiempos de almacén.

Y sí, todo lo que habrá aquí es completamente prescindible, como lo de tantos y tantos “cuadernos de bitácora”. Pero es que, no sé por qué, cada vez que se publica algo aquí cada cuatro meses, aparece alguien y lo comenta. Y a pesar del esfuerzo conjunto del Txutxi y el mío por convertir a Las Divagaciones de Basilio en el Bolsillo en la bitácora de referencia de todo Internet y parte del universo, solo se pasan por ahí los amigotes en plan “tío, qué cojonudo es el Txutxi, cómo pone a parir a esos malditos derechistas liberales” como si estuviéramos en un puto botellón. Y además un puto botellón de calimotxo guarro. Y yo no quiero eso para mi criaturita. Yo lo que quiero son Gin Tonics, Vodka Naranja, Martini con una aceituna, agitado pero no revuelto, yo quiero sake con pescado seco, quiero que litros de Hefe-Weizen de la “Brauerei Gutmann” atraviesen nuestros esófagos para calmar nuestra sed, yo quiero Rivera del Duero y Tinto de Toro, quiero sentir el empalagoso sabor del vino de Oporto como si de una canción de Bon Jovi se tratara, yo quiero un sol y sombra en la noche de Navidad junto al Tormes, desde donde veamos cómo Ulises atraca y prende fuego al puto barco ese de mierda que puso un amigo del alcalde, yo quiero sentir cómo arde mi garganta al beber el aguardiente destilado por “Irde” en Herguijuela de la Sierra, ¡maldita sea! Solo quiero lo mejor. Por eso voy llenaré estas páginas con mis ocurrencias. Por eso y porque me aburro.

No sé por qué tenemos la manía de venir cada cierto tiempo por aquí reivindicando este espacio como “el punto de encuentro de una nueva generación”, o como eso de los guerreros monjes que decía el Viti. La verdad es que será una forma de expulsar mis diarreas mentales para mantenerme limpio por dentro (y que se note por fuera). Ulises nunca se fue del Tormes. Ahora vuelvo yo.

(Ya veréis como dentro de cuatro meses aún no he actualizado el blog).

domingo, abril 29, 2007

miércoles, febrero 14, 2007

Fauna Ibéricogermana

Esto pasa por no ponerle el "Parental Advisory/Explicit Content" a Libertaz Digital.